Las Revueltas del Arrabal de Córdoba, la mancha negra de Al Hakam

Al Muqtabis
Página de  Al Muqtabis – Al Hakam I 

“El motivo de aquello fue que uno de aquellos soldados del sultán apostados en la puerta

de su Alcázar y que eran mal vistos y odiados por el pueblo, llevó una espada con herrumbre a uno de los espaderos del zoco para que se la bruñese y afilase por un precio que le pagó por adelantado, y pidiéndole que se lo hiciese pronto. Pero el espadero se dilataba y se dilataba, y el soldado insistía una y otra vez en que se la acabase, quejándose de que tenía miedo de ser castigado por su superior cuando le hiciese pasar revista y no tuviese la espada. Pero el espadero seguía posponiéndolo, sin hacerle caso, hasta que el soldado le urgió para que fijase el fastidioso momento, bajo amenaza de que mataría al villano que intentase mofarse de él. Se enfureció el soldado con el espadero y le hizo entrar a empujones en su local, con golpes y gritosEl odio del espadero se encendió y se agitó lo peor que había en su espíritu, y no tuvo empacho en ir a buscar la espada a un rincón de su tienda y, sacándola de su vaina dió con ella un golpe al soldado y lo mató.”

                                                 Extracto del  Muqtabis II, versión corregida Francisco Ruiz Girela

Desde que los Omeyas entran en la Península Ibérica, y en su búsqueda para afianzarse en el poder,
  Abd-al- Rahmán I, llamado también como “el emigrado”,  primer emir de Córdoba, establece una serie de alianzas  con numerosos estamentos pro omeyas andalusíes,  trae consigo a los marwanies, elemento fundamental en el que sustentará su poder y legitimación, colocándolos en puestos claves de la administración. También reorganiza un poderoso ejercito compuesto por mercenarios bereberes y esclavos de occidente, elementales para apagar las constantes sediciones en diferentes regiones de la península, enfrentamientos que arrastran años de luchas sangrientas por el  poder entre los invasores durante sucesivas incursiones desde el norte de África.

Para  sostener este sistema de apoyo, indudablemente que el factor económico-financiero ha sido esencial, para comprar la fidelidad y apoyo al poder omeya en Al Andalus.

Y es esta pieza, la clave para comprender el   raro ambiente  socio-político que se respiraba entre población.

La fuente principal de  ingresos para sustentar todo el sistema administrativo y militar,  fueron las  fuertes cargas impositivas sobre los cristianos “protegidos” (dimmíes) o sea el impuesto de capitación, yizia producto de los pactos de rendición, mediante el cual, acordaban su derecho a mantener su religión y sus vidas normalmente, (mozárabes) y las clases medias en general. Los pequeños reinos cristianos sometidos eran constantemente  sometidos a razias, para llevarse el botín.

En la zona del arrabal cordobés, confluía una cantidad importante de población especialmente de mozárabes  judíos, y muladíes, gente de clase media, mercaderes y artesanos que  hacía  de este poblado una importante fuente de ingresos.

Las necesidades de la corte y la administración, sus proyectos edilicios y su vidas de lujo relajado, requerían mas recursos con lo que conllevaba a un aumento de la  presión impositiva. Pero también las medidas de tolerancia y de libertad de religión basada en  la doctrina de la escuela de Damasco fueron reemplazadas con nuevas tendencias rigoristas provenientes de África del norte, la escuela Malikí, las cuales  fueron recortando  derechos y aumentando las desigualdades sociales, tanto en el trato discriminativo como en las funciones del estado especialmente  hacia a los nuevos musulmanes de origen hispano con respecto a los de origen árabe que  se hicieron  cada vez mas evidentes, situación que se ha derivado a un notorio malestar entre la población.

Corduva

Luego de que Hisham I, restituyera el puente romano del río Guadalquivir, la ciudad de Córdoba se extendió a la otra orilla, donde se formó un arrabal (rabad) abarcando desde la ribera del río hasta los alrededores de la aldea llamada Saqunda.

Para la época de Al Hakam I (796-822),   sucesor de Hisham I, podemos tener una idea de la situación social con este pasaje extraído del texto del Muqtabis, narrados por Ahmad b. Muhammad b Halaf al Warräq:

“La mayoría de la gente del Arrabal Mayor de la márgen del río…. despreciaban al emir con descaro…sin guardarle ningún respeto, ni cesar de fustigar con sus lenguas a sus esclavos extranjeros y guardia personal  a los que abordaban en sus reuniones con soeces  expresiones”. (Traducción de F.Corriente)

Un llamativo pasaje, también extraído de una de las versiones del  Muqtabis, traducción realizada  por M.A.Makki y F.Corriente y transmitida por el alfaquí Muhammad b.’Isá al Assa que reza así:

“La masa de los cordobeses volvió a tener fricciones con el emir, haciendo guiños a sus hijas (1), a maltratarlo y censurar su conducta, redoblándose su maldad en esto en el año 202h., pues se engolfaron en ello: no dejaban de murmurar, sus cabecillas recurrían a coloquios nocturnos en las mezquitas para ocultarse del sultán, contra quien conspiraban…”
 

No se sabe a ciencia cierta hasta donde las princesas eran cercanas a la plebe, como para llegar a este tipo de atrevimiento. Aunque si se podría deducir es que Al Hakam si, era mas accesible hasta llegar a acompañar  a pie al Alfaqui  Tálüt b. ‘Abd al-Yabbár al-Ma’áfirí al entierro de su esposa al Cementerio del Arrabal, hecho que el mismo emir le reprocha por convertirse en uno de los rebeldes del arrabal, Sin embargo es a partir de esta revuelta, Al Hakam toma distancia con la población.

(1) Según Maribel Fierro, en el manuscrito árabe aparece escrito al-gamz li-banáti-hi,  que significa “haciendo guiños a sus hijas“. Pero aclara que los traductores han corregido por  al-gamz li-qanati-hi, que significa ” hacer fintas a su lanza” ya que la afirmación anterior les supone fuera de contexto, debido a que resultaría inconcebible que los cordobeses se atrevieran a tener este tipo de conducta con las hijas del emir.

Si bien el relato de Ahmad b. Muhammad b. Jalaf al-Warráq, describe a la gente que lanza improperios al emir, comogrey ínfima, un ganado de ignorantes y groseros, que despreciaban al emir con descaro, rebuscando anécdotas y calumniando su conducta, sin guardarle ningún respeto…” 

Si nos basamos en este relato, parece que solo fueran gente de bajo nivel, rústicos e ignorantes. Pero como nos describe el Muqtabis, no era solo una revuelta de muladíes o de gente pobre, ya que en las mismas se encuentran involucradas alfaquíes y personajes de la élite cordobesa, por lo que es lógico concluir que en este acontecimiento habían participado las distintas clases sociales del arrabal de Córdoba , que se revelaron contra Al Hakam por un aumento  impositivo desmedido.

La represión del emir fue excesivamente brutal.
A los principales insurgentes, los hizo apresar, ejecutar y  crucificar, aumentando la indignación de la población, las revueltas no se hicieron esperar. Las milicias de Al Hakam una vez que lograron dominar la situación, ..”se sacó de las viviendas a quienes las habitaban, y se les hizo prisioneros. Luego se detuvo a treinta de los mas notables de entre ellos, se les ejecutó y se les crucificó cabeza abajo. Y, durante tres días, los arrabales de Córdoba sufrieron muertes, incendios, pillajes y destrucciones..”(cronista Ibn Al Athir)

Existen dos versiones de la represión con respecto al trato hacia las mujeres y niños. Ahmad b. Muhammad al-Râzï en el Muqtabis describe que se ha “ordenado el respeto a las mujeres e indulgencia a los menores…[…]Ordenó reunirlas en un lugar donde se las guardó hasta que se dispersaron, compadecido de ellas y sus hijos y demostrando en ello toda su buena voluntad”

Pero hay otra versión y la única que vierte los hechos de esta manera, relatado por el secretario Sakan b. Ibráhím que dice así¨:

“El emir al-Hakam declaró presa lícita a las mujeres de los del Arrabal y sus secuaces de los otros arrabales de Córdoba, así como autorizó todo acto de muerte, saqueo e incendio durante tres días..”

De acuerdo a estos pasajes, Maribel Ferro concluye que lo mas probable es que haya sucedido como lo relata  esta única versión que nos ha llegado, ya que los que intentan exculpar en gran medida la brutalidad de la represión, buscan suavizar y dar una imagen mas benévola del emir en conveniencia con los ulemas cronistas con el fin de reconstruir los lazos truncados  entre el omeya y los alfaquíes de élite arabo-bereberes, y lograr la exculpación que permitirá recuperar el apoyo y legitimación del poder omeya.

Los sobrevivientes del suceso, tuvieron que exiliarse en Fez y otros fueron expulsados a la Isla de Creta.

Fuentes bibliograficas:

El Estado Omeya Cordobes – Al Andalus (711-1031). Manuel Sanchez- Biblioteca Gonzalo de Berceo

Las Hijas de Al Hakam y la revuelta del Arrabal– Maribel Fierro

El acontecimiento que desencadeno la Revuelta del Arrabal, según el Muqtabis II de Ibn Hayyan.- Francisco Ruiz Girela – Anaquel de Estudios Arabes 2005 -vol 16, 219-225.

Al Andalus y su evolución cultural – Cervantes virtual

Un Pequeño Gran Problema de la Historia Medieval: La Revuelta del
Arrabal (Rabad) de Córdoba (818) y la Toma de Creta en el 827 – Diego Melo Carrasco (Dialnet descarga online)

Imagen: webislam

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